sábado 4 de abril de 2009

TU SABES QUE TE AMO.

Aunque el polvo del camino
levante un velo casi opaco
entre mi corazón y tu mirada
y a mi boca sedienta
le hiera esbozar al aire
una simple letra
una sílaba, solo una palabra
mi exclamación última será
¡Señor, tú lo sabes todo,
tú sabes que te amo!

Cuando en el cansancio absoluto
como un silbido apacible
se dibuje en mi carne,
en mis vórtices,
la pregunta susurrada
¿ hijo mío, me amas?
Mi respuesta tácita será,
Señor, tú lo sabes todo,
tú sabes que te amo.

Cuando en mi noche intranquila
haya sobrevivido al pálpito mordaz
de un corazón angustiado
y aun cuando en la batalla
salgan malheridas las risas
al haber peleado con las lágrimas
y mis ojos necesitados
de pastorear, de apacentar,
se encuentren con los tuyos
en el incisivo interrogante,
sabes que mi respuesta

Gemida, llorada, exclamada,
susurrada, gritada, cantada,
tácita, sincera, tierna,
absoluta y humilde será:
Señor tú lo sabes todo,
tú sabes que te amo.