Conozco todos mis poemas,
Los conozco por nombre,
Como si fuera el pastor
De un rebaño de ovejas llenas
De lana pulcra,
Un rebaño de versos sentidos
En las horas más íntimas,
Un rebaño de estrofas
Vestidas de gala.
Conozco todas sus comas,
Sus gemidos, sus susurros,
Sus pausas,
Se que cada una de ellas
Componen las sílabas
De una sola palabra: Amor.
Conozco todas sus rimas,
Sus recursos agradecidos,
Siempre solícitos y dispuestos
Cuando voy a derramar el alma,
Siempre despiertas,
Siempre reinas de su alba.
Se que tú mi padre
También los conoces a todos
Porque son oraciones
Concisas, de lo más profundo,
Profundas marcas de esperanza
Y se que al igual que yo
Conozco a mis poemas,
Tú conoces a tus hijos por nombre
Y cada uno de nosotros
Somos un poema
Del romancero que llevas
Gravado en tus manos
Y que la marca es indeleble
Porque sacrificaste a tu juglar
Preferido; solo para salvarnos
Y para que el anuncio, la música
El poema, la rima, la melodía
No cese, que no pare de oírse
Que solo tú eres santo
Y que solo vivir para ti
Es lo que da sentido,
Solo vivir para decirte,
Para que en el poema que soy
Pueda leerse; te Amo.