El motivo, la intención, la fuente y el propósito de este blog es Cristo. Solo en él como persona, como aprendiz de amante, como trovador, como mensajero, sólo en él, estoy completo. Él es mi motivo, porque en mis alegrías, en mis éxitos, siempre ha estado presente como un padre orgulloso y aún cuando he estado muerto en el fuego de la prueba o cuando por mi naturaleza ha sido mi carne la que me ha matado y a pesar de que en mi mente la altivez hedía, él, pacientemente junto a mi tumba ha llorado y ha esperado a que llegara el momento justo en el que yo había aprendido lo suficiente para resucitarme y quitarme las vendas que me tenían ciego y atado.
Él es mi fuente, porque de mi interior corren ríos de agua viva, porque me he saciado con su agua y ya no tengo más sed, porque me he saciado con su pan, con sus palabras de vida, de salvación y ya no tengo más hambre; porque solo él es el que capacita y solo a él le debo que haya creado en mi el deseo, la habilidad y la necesidad de escribirle y no escribo mis canciones ni mis poemas para entretenerme, ni por afición, ni si quiera porque me guste hacerlo sino porque quiero que cada uno de estos pequeños jirones de mi corazón suban ante su trono en olor fragante y es que la rima, el verso y la melodía son el lenguaje de mi alma, mi idioma.
Él es el propósito de este blog, porque al igual que cuanto María lo ungió en Betania con ese perfume de mucho precio, yo quiero ungir sus pies con el tesoro más preciado que tengo, el único, mi alma y que el olor de mi adoración no solo llene mi casa, sino que mi querido lector, también inunde tu corazón.
Por último también quiero dedicarle este blog a mi abuelo, Rodolfo Loyola, a él está dedicado el primer poema y es que gracias a él y a la infinita misericordia del Señor es que sigo en el seminario de la vida aprendiendo a ser un siervo, porque nunca nada me ha hablado tanto de Cristo como verlo a él cada noche de rodillas junto a su cama derramando su vida de poeta por su iglesia, por su familia, su esposa, sus hijos, sus nietos y decir que si al final de mi vida, tengo la certeza de haber significado para alguien la mitad de una ínfima parte de todo lo que él ha significado para mi y para tantas y tantas personas, me daré por satisfecho y me sabré preparado para dar ese último paso, para escalar ese último «peldaño», para volver a vernos.
He titulado este blog «De mi puño y alma» porque él dedicaba sus libros así y quiero que esta obra sea en su conjunto una dedicatoria humilde principalmente para mi Cristo, después para mi abuelo y como no para todos vosotros; de mi puño y alma.