Mi desafío a la muerte,
Es encaminar mi triste andar
Hacia una vida más allá,
Porque qué es la vida sino muerte,
Si dejas que el tiempo intransigente
Mida la vejez del daño,
Que el dolor ha ido causando.
Mi desafío a la vida,
Es no temer a la muerte
Y convivir con la agonía
De seguir caminando cuesta arriba,
De permanecer firme en la pendiente,
Un camino a veces doloroso,
A veces empinado y sinuoso,
A veces simplemente camino,
Que a fuego marca y asegura,
Que la recompensa es mucha,
Si se pasa sin vivir por la vida;
Si se pasas sin morir, por la muerte.
Mi relación con la muerte,
Es mirarla en silencio,
Esperarla calladamente alegre
Y gritarle con la mirada verde
Que no la temo, que el miedo duerme
Agazapado en mi regazo tibio,
Tranquilo, sin despertarse, siempre ausente.
Mi relación con la vida,
Es un romance sin dobleces
Cimentado en la esperanza sublime
Del que tiene una fe, una certeza
Y sabe que ninguna de estas muere,
Sino que se proyectan cada día
Hacia una anhelada existencia sin final,
Dónde se acabará como tal la vida,
Donde va a perecer la muerte,
Donde al fin voy a verte cara a cara,
Donde pienso quedarme, eternamente.